Disfunción Eréctil

Incapacidad para conseguir o mantener una erección satisfactoria para el coito.

Definición:

Incapacidad para conseguir o mantener una erección satisfactoria para el coito.

Actualmente denominada disfunción eréctil es causada por varios motivos, los cuales pueden ser de naturaleza psicológica o física. Sin embargo, el ser impotente no significa tener algún tipo de problema, bien sea de fertilidad, eyaculación, de orgasmos o con el funcionamiento sexual. Aunque los riesgos de impotencia crecen a medida de los años, no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.

Se calcula que este proceso afecta de 10 a 20 millones de pacientes >18 años en Estados Unidos. La prevalencia es del 52% en varones de 40 a 70 años y aumenta con la edad. Sin embargo, los varones pueden disfrutar de la actividad sexual durante toda la vida; aunque la cantidad y la fuerza del eyaculado y la tensión muscular se reducen, la disfunción eréctil no es un proceso inevitable en relación con el envejecimiento.Etiología

En pocas ocasiones la DE es primaria (el hombre nunca ha conseguido ni mantenido una erección), que se suele deber a factores psicológicos (culpa sexual, miedo a la intimidad, depresión, ansiedad) y en menos ocasiones a factores biológicos.

La DE secundaria se produce cuando un hombre que podía conseguir y mantener una erección ya no puede hacerlo, y más del 90% de los casos son de naturaleza orgánica.

La causa principal es vascular, pero otras grandes categorías incluyen los trastornos hormonales, uso de drogas y enfermedades neurológicas.

Una disfunción eréctil transitoria de cualquier naturaleza puede determinar dificultades psicológicas secundarias que complican el problema. La disfunción eréctil puede depender de las situaciones, afectar sólo a determinados momentos, lugares o parejas, asociarse a un sentimiento de derrota o autoestima dañada. Los factores psicológicos que pueden asociarse con las enfermedades orgánicas pueden ser tanto la causa como la consecuencia de la disfunción eréctil.

Trastornos vasculares. Los principales problemas vasculares que pueden determinar DE son la aterosclerosis de las arterias peneanas, la impedancia inadecuada del flujo venoso o una combinación de ambos. Con el envejecimiento y las patologías asociadas (aterosclerosis, hipertensión), disminuyen la dilatación de las arterias y la relajación del músculo liso, reduciéndose así la cantidad de sangre que entra al pene. Las incompetencia venosa dificulta la permanencia de la sangre en el pene durante la erección. Las enfermedades que aceleran la aterosclerosis (diabetes, tabaquismo, hipertensión) aumentan la prevalencia de la disfunción eréctil.

Trastornos hormonales. Los problemas hormonales (aumento de prolactina, hipotiroidismo e hipertiroidismo, síndrome de Cushing) pueden determinar una disfunción eréctil.

Uso de fármacos. Los fármacos producen un 25% de los casos.

Trastornos neurológicos. Los trastornos neurológicos (ictus, convulsiones del lóbulo temporal, esclerosis múltiple, disfunción sensitiva y autónoma, lesiones medulares) suelen ser causa de disfunción eréctil.

Un 40% de los hombres sometidos a una resección transuretral desarrollan problemas eréctiles, pero la prevalencia de dichos problemas aumenta con las resecciones quirúrgicas más amplias.

Recuerde que:

La impotencia es una alteración frecuente de la sexualidad del hombre que puede afectar considerablemente a su bienestar.

El envejecimiento, algunas enfermedades asociadas a éste y sus tratamientos (operaciones o medicinas), son las causas más frecuentes de impotencia.

Menos del 10% de los pacientes con impotencia severa consultan al especialista. Sólo el 2% del total de hombres con impotencia, moderada o severa, solicitan ayuda médica.

En la actualidad existen tratamientos muy efectivos contra la impotencia. Más del 90% de los hombres que acuden a un especialista logran recuperar la erección.

El diagnóstico del tipo de impotencia es imprescindible para la elección del tratamiento más adecuado para cada paciente.

El consumo de alcohol, tabaco y la mala dieta contribuyen directamente en la probabilidad de tener impotencia.

Fuente: abcsexologia.com

Higiene Sexual

sexologos Higiene sexual

 

Para evitar todo tipo de infecciones en general, resulta imprescindible mantener una higiene genital diaria. Los fuertes olores provenientes de la zona genital suelen denotar infección.

Para evitar todo tipo de infecciones en general, resulta imprescindible mantener una higiene genital diaria. Los fuertes olores provenientes de la zona genital suelen denotar infección.

HOMBRE

Higiene: Baños o duchas diarias. Los penes no circuncidados deberán limpiarse con mayor atención en la zona del glande, echando hacia atrás completamente el prepucio, para evitar acumulación de secreciones. Cualquier secreción extraña debe ser consultada con el médico.

Autoexamen: Consiste en examinarse los testículos regularmente. El cáncer de testículos, el más común entre hombres jóvenes, tiene un índice de recuperación del 90% si se detecta a tiempo. El mejor momento para examinar los testículos es después de una baño o una ducha, ya que la piel del escroto está más suelta. Enrolla cada testículo entre el pulgar y los dedos, moviendo la piel con suavidad y palpando toda la superficie en busca de cambios de textura, tacto, tamaño y peso. Es posible que el epidídimo (una masa muy rizada de tubos que almacenan el esperma al final del testículo) se note más duro al tocarlo, pero no debe confundirse con un tumor.

MUJER

Higiene: Es recomendable limpiarse después de cada deposición de la vagina al ano, para evitar que los gérmenes provoquen infección genital.

En la limpieza genital diaria no conviene enjabonarse los labios para evitar irritación de los tejidos de la vulva.

Es recomendable tomar duchas o baños regulares durante la menstruación. No utilizar, salvo prescripción médica, irrigaciones ni desodorantes vaginales.

Después del coito, un lavado vaginal no sólo es ineficaz anticonceptivamente hablando, sino altamente no recomendable, ya que se destruye la flora vaginal aumentando los riesgos de infección. Cualquier secreción extraña debe ser consultada con el médico.

Autoexamen: Mediante el examen regular de los pechos pueden detectarse bultos, cambios en la forma o secreciones de los pezones. La mujer debería examinarse los pechos una vez al mes. Lo mejor es hacerlo dos o tres días después de la mestruación, cuando es menos probable que los pechos estén sensibles.

Tras la menopausia, la mujer debe explorarse los senos el mismo día todos los meses. Un bulto podría ser un tumor maligno, aunque es más probable que no sea nada serio: tal vez se deba al síndrome premenstrual, o un quiste (un saco lleno de fluido), un fibroadenoma (un bulto firme e indoloro) o un absceso (una acumulación de pus). La secreción cervical o de los pezones es un procedimiento rutinario de examen que permite la detección temprana de células anormales en el cérvix.

El test debe efectuarse por todas las mujeres sexualmente activas cada tres años. La prueba de la mucosidad cervical es muy importante para quienes tengan herpes genital, ya que está asociado con un mayor riesgo de cáncer. También es importante que cualquier mujer que haya tenido relaciones sexuales con un hombre con verrugas genitales se haga una revisión cada año durante toda su vida, ya que tiene más posibilidades de desarrollar una condición precancerosa en el cérvix.

Fuente: abcsexologia.com